Sunday, August 7, 2011

Cuaderno de viajes: Verano 2011 - Dias 22 y 23_Vuelta a Rumanía


Sábado 6 de Agosto. Regresamos al principio. Nuestra ruta establecida en el plan al inicio del viaje era volver al punto de partida (Bucarest) para poder tomar el vuelo de regreso a Madrid. Sin embargo, no teníamos claro cómo sería exactamente.

Había varias posibilidades. Todas comenzaban desde Szeged, nuestro último destino planificado en el tour de Hungría. Szeged es una importante ciudad del sureste del país, a escasos kilómetros de la frontera con Serbia y destino de muchos universitarios que le dan mucha vida y ambiente, excepto en verano cuando se queda relativamente desierta y apenas ocupada por unos pocos turistas (principalmente nacionales) que vienen a visitarla y a disfrutar del festival de teatro al aire libre durante los meses de julio y agosto. Habíamos pensado en quedarnos dos noches aquí pero, sinceramente, ni el hotel ni la ciudad eran merecedoras de estar más de un día.

Una de las posibilidades que manejamos fue subir a la ciudad de Kecskemet y desde allí ir a visitar el Parque Nacional de Kiskunsagi, donde según la guía se podía ver un espectáculo de "rodeo" a la húngara . Esta zona del país es una vasta planicie donde abundan extensísimas parcelas de cultivo y granjas. A pesar de que Szeged está en esta zona, está muy al sur de la misma y parece haber perdido parte de ese espíritu. Sin embargo, de lo que sí pudimos disfrutar es de un último paso por el Danubio en nuestro viaje en bus desde Siofok.... un último vistazo a nuestro compañero durante gran parte del viaje. Cuídate mucho amigo!

Sin embargo, desechamos la alternativa de seguir más tiempo en Hungría porque el viaje posterior a Bucarest desde Budapest era de 15 horas y no había sitio disponible en el coche cama. Así que decidimos partir el viaje de regreso a Bucarest en dos partes para garantizarnos dormir en cama y no en asiento duro (que aunque sea de primera, no es cama...). Por eso, pusimos en marcha el plan B. Este consistía en cruzar el sábado a Rumanía y hacer parada en Timisoara. Desde allí, viajaríamos el domingo a Bucarest en tren en "sólo" ocho horas de viaje.

Por eso, el sábado tomamos el tren de las 5 de la tarde desde Bekescsaba directo a Timisoara. El paso de frontera fue más plácido que en otras ocasiones. En este viaje se ha dado la curiosidad de que hemos entrado en Rumanía por tres medios de transporte: avión (al inicio del viaje), en bus desde Varna (Bulgaria) y ahora en tren desde Hungría. Vamos, que se puede decir que hemos puesto bien a prueba la capacidad de los rumanos de cuidar su frontera! :)

La salida de Hungría me deja un regusto agridulce... El segundo por Budapest, la mejor ciudad de todo el viaje. Sigo pensando que me gustaría volver más veces porque realmente vale la pena como destino de puente o fin de semana largo, con una buena oferta de billetes de avión y, claro, siempre quedándonos en nuestra "joyita" de hotel de nuestro amigo Albert. Pero sin embargo el país en sí no guarda grandes joyas aparte de su capital. El lago Balatón es un buen destino turístico para nacionales y vecinos (principalmente alemanes), pero como destino de veraneo sinceramente hay costas mucho mejores en el mundo. Probablemente Pecs defraudó por la lluvia, pero Szeged realmente tiene poco interés. Los otros destinos interesantes (el meandro del Danubio y Eger-Tokaj) son visitables en ida-vuelta desde Budapest. Sinceramente, creo que hay más que visitar en Rumanía (Transilvania es un must) e incluso en Bulgaria (la costa del Mar Negro tiene pasajes impresionantes, menos Varna!).

Ahora afrontamos el último tramo del viaje. Mientras escribo estas líneas termino mi enésima limonada en Timisoara, antes de tomar el tren destino a Bucarest. Aquí llegamos ayer sábado de noche. Después de una relativamente cómoda noche en nuestra pensión, esta mañana nos hemos levantado pronto a caminar por sus calles.

No sé por qué pero Timisoara ha sido una ciudad cuyo nombre siempre he recordado y asociado con Rumanía, después de Bucarest. Probablemente sea porque aquí se inició la revolución de 1989 que terminó con el régimen de los Ceaucescu y probablemente ocuparía titulares y portadas. Aunque también me viene a la mente por un partido de fútbol contra el atleti en la copa de la UEFA.... qué raro no?? En fin, la verdad es que la reconocida como "Primera Ciudad Libre" del país guarda un casco histórico con pintorescas plazas (Unirii, Victorei..) y una iglesia ortodoxa bastante interesante. Pero siguiendo el ejemplo de Constanta y Bucarest, también guarda un paisaje oscuro de antiguos edificios importantes ahora algunos abandonados o en pésimo estado. Tal y como dije de Bucarest, parece que el espíritu de la ciudad y de sus habitantes sigue afectado por su triste pasado reciente.

Cuaderno de viajes: Verano 2011 - Dias 18 y 19_ El lago Balatón

Nuestro punto de recarga en Hungría

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Dentro de nuestro plan de viaje, teníamos marcados dos puntos gordos de "veraneo", entendiéndose como tal a un período de inacción, de descanso, relax, darse unos baños y tomar el sol para poder recargar las pilas con vistas a nuevos destinos más ajetreados. Uno fue la costa del mar negro en Bulgaria; el otro, el lago Balatón en Hungría.

Con casi 80km de largo, el lago Balatón es la mayor extensión de agua dulce del centro de Europa. Un magnífico entorno natural que, en verano, se convierte en un avispero de turistas con ganas de vacaciones. Dependiendo del lugar del lago, existen varias alternativas para disfrutar esta zona.

Por un lado Siofok, también conocida como la "Ibiza de Hungría". Sin duda este sobrenombre y lo que significa (resorts sobreocupados con paquetes familiares de pensión completa, fiestas, raves, juerga hasta las tantas, etc...) no nos atrajo mucho desde el principio, así que decidimos pasar de largo de esta parte del lago en nuestro viaje en tren desde Budapest; sólo paramos aquí para salir en dirección a Rumanía (con parada en Szegen). Por otro lado, están los que gustan recorrer toda su extensión en bicicleta y plantar la tienda de campaña en sus numerosos campings al lado del lago, que unido con el calor y la humedad reinante hacen una combinación perfecta para tener interesantes "veladas" con animosos mosquitos y abejas locales.

Por último, estamos los que preferimos elegir un destino más tranquilo y pernoctar en alguna de sus numerosas pensiones. Nosotros nos decantamos por Kezsthely, un pueblecito en la esquina más suroeste del lago; además de tranquilo (incluso excesivamente tranquilo por no decir por las noches algo muerto la verdad), su ubicación era perfecta para visitar en coche la ciudad de Pecs, de la que os hablaré en otro capítulo. Aquí conseguimos habitación en la cómoda pensión Tokajer, formada por tres casas de tres plantas cada una y dirigida por una amable pareja local. La mujer hablaba un inglés cómico y limitado pero suficiente para lo que necesitábamos. Aparte de la habitación y la conexión wi-fi a internet (uno de los mejores inventos de la historia junto con los smartphones), también nos explicó todas las facilidades y servicios a coste cero como las bicis, el billar, la mesa de ping-pong, las saunas y los jacuzzies. Un lujo que desgraciadamente apenas pudimos disfrutar el primer día porque en los dos siguientes no paramos. Pero esto daba una idea clara de lo que se puede hacer en una semana por aquí: disfrutar de la naturaleza, ocio y relax.

Después de alquilar nuestro coche (todavía me pregunto como fuimos capaces de entendernos con una farmacéutica que solo hablaba húngaro y alemán....), el primer día salimos a visitar la parte este del lago. En esta zona son famosos los pueblos de Tihanny y de Balatonfured. El primero está situado en una península con forma de lengua que entra en el lago, permitiendo el cruce del mismo en ferry y en poco tiempo. Por aquí pasamos sin pena ni gloria, ya que la parte más fotográfica del mismo estaba ocupada por un resort privado. Sin embargo, sí que pudimos disfrutar de Balatonfured. Aquí pudimos caminar por su renovado paseo "marítimo" al más puro estilo "Puerto Banús", con veleros de gama alta y cafés chic, así como decenas de puestos y tiendas para practicar el "shopping". Después de disfrutar de un buen café helado y ver a los glotones cisnes de la zona, regresamos para disfrutar de unas horas de baño en los baños termales de Heviz. Al norte de Kezsthely, su joya turística es un lago natural creado por un cráter y con un manantial en su parte inferior que expulsa nada menos que 80 millones de litros de agua caliente al exterior. No es una broma, pero tanto el agua como el barro depositado abajo son ligeramente radioactivos. Esto es incluso una de las razones que hayan hecho a este sitio un atractivo para tratamientos médicos naturales contra varias condiciones médicas (huesos, etc....).

El último día lo dejamos para visitar la ciudad de Pecs. Cuna del florecimiento del cristianismo en el s. IV d.C en estas tierras así como de la primera universidad húngara, también fue bastión importante del Imperio Otomano cuando dominaba estas tierras. Una imagen muy clara del paso de religiones y culturas es su iglesia-mezquita situada en el centro de la principal plaza de la ciudad. Reformada durante siglos de gobierno por distintos bandos, desde hace años ha sufrido una última renovación para dejarla con su planta inicial, su techado interior exquisitamente decorado y un toque en la parte exterior del mismo con una luna y una cruz. Siendo optimistas, podemos decir que es un buen ejemplo de la alianza de civilizaciones.

Sin embargo, la lluvia no nos dejó disfrutar demasiado de las atracciones de la ciudad de Pecs. Pero hay que reconocer que en este viaje la lluvia nos ha tratado realmente bien. Como si estuviéramos escapando de ella, sólo nos encontró en nuestro viaje de Rumanía a Bulgaria y aquí; es decir, dos días lo cual realmente es una suerte teniendo en cuenta todo el tiempo que hemos estado viajando.

Wednesday, August 3, 2011

Cuaderno de viajes: Verano 2011 - Dia 15 - Budapest

Budapest, Buda y Pest. Tres ciudades en una.

Budapest es la capital de Hungría y núcleo urbano principal del país. También centro político y administrativo. Con una población de más de millón y medio de habitantes, es la ciudad de este viaje por Europa del Este que más ha destacado por varias razones: por sus avenidas, parques y edificios, sus baños termales, su estilo, su historia, el alojamiento y la comida que hemos disfrutado también. Después de dos semanas de viaje por países con un "exotismo" propio como Bulgaria y Rumanía (para lo bueno y para lo malo), llegar a Hungría ha sido como reencontrarse con estilos de vida más parecido a lo que estamos habituados en Madrid, más occidental. Probablemente haya sido una buena elección llegar aquí como último destino del viaje, como una manera de ir recobrando la rutina diaria.

Buda es una ciudad separada de Pest no solamente de manera física por el Danubio sino también por un cierto toque Oriental. Parece que es la que mejor ha conservado la semilla depositada por las tribus mongolas de los unos o por el Imperio Otomano. Este estilo no-occidental se conjuga con un aire bohemio que le dan sus edificios algo menos exuberantes y sus pequeñas calles alrededor del lugar más histórico de la ciudad, el castillo de Buda. Situado estratégicamente en la colina más cercana al Danubio, alberga unas murallas y miradores muy bien conservados así como la imponente iglesia de Matthias (a la que no pudimos acceder porque estaba reservada para un concierto que se iba a ofrecer esa misma tarde) y la mole de cemento que es el antiguo palacio real, ahora transformado en museo de Arte y de Historia. Desde aquí se accede a vistas interesantes de la ciudad, tanto del río y del lado de Pest como de las colinas de Buda, el pulmón verde (pero urbanizado) de la ciudad. Sin embargo, para los que este artículo os esté animando a visitar la ciudad, un consejo: no os quedéis solamente con las vistas desde el castillo y animaros a subir a la antigua ciudadela de la ciudad. Está situada en una colina más elevada que la del castillo, justo después de un parque con un paseo empinado pero muy entretenido (también hay bus y taxi). Aquí están sin duda las mejores vistas de la ciudad, una panorámica de casi 360º con conjunto arquitectónico dedicado a La Libertad y desde la que se puede divisar perfectamente toda la capital, junto con la inmensidad del río Danubio.

Por último, la ciudad de Pest. Epicentro político con su magnífico edificio del Parlamento de Hungría, es sin duda la parte más urbanita y "fashion" de la ciudad. Sus amplias avenidas y sus edificios de aire burgués le dan un aspecto más organizado y ecléctico. Un lugar que tiende mucho a ciudades más occidentales como París y Londres. Dispone de una gran variedad de centros de ocio, calles peatonales de compra de artículos de todo tipo (eso sí, muy pobre en la parte de souvenirs) y una gran variedad de restaurantes, cafeterías y locales de fast-food. Como principales monumentos, aparte del Parlamento, alberga la gran basílica de Szet Isván (San Iván?) así como el barrio judío y la Gran Sinagoga. También nos ha albergado a nosotros, dicharacheros viajeros con botas de montaña y cara (y olor) de no haber parado en varias semanas. Aquí es donde hemos encontrado sin duda el mejor acomodo de todo el viaje, en el hostal Kapital Inn. Una perla en Pest regentada por Albert, un joven húngaro con un perfecto inglés y muy detallista en todo lo que sea para sentirnos a gusto en su casa. Totalmente recomendable para parejas con ganas de una escapada por esta ciudad. El hotel se encuentra a unos metros del Instituto Cervantes (mera pero divertida coincidencia) y de una de las estaciones del metro, conectada directamente con las estaciones de bus y tren que nos han servido para conocer los alrededores de la ciudad. También se encuentra cerca del edificio (con el clarificador nombre de Museo del Terror) dedicado a las víctimas del telón de acero que aisló al país y a sus habitantes durante cuatro décadas. También se encuentra un pedazo del muro de Berlín y, muy cerca, la cafetería Lukacs que en su día sirvió de cuartel general de la temible policía política del país.

Después de cuatro días y tres noches termina nuestra visita a Budapest. Tres ciudades en una, tres maneras de entender la vida, tres formas de describir un destino que sin duda nos ha enganchado y al que seguramente volveremos (una escapada de fin de semana con alguna oferta de billetes vale mucho la pena). Budapest, la capital de un país, Hungría, que ha decidido tristemente olvidar la influencia histórica de Asia y que se dirige irremediablemente hacia un estilo de vida más occidental. Nunca es buen olvidar tus orígenes porque así pierdes tu identidad, pero parece que es la opción que han elegido.

Por último, un rápido listado de lugares a visitar la próxima vez que volvamos (99,9% seguro):

- Museo de Arte e Historia

- Paseo en bicicleta por la isla de Margaret

- Barrio judío y Gran Sinagoga

- Iglesia de Matthias

- La casa del terror

- Cafetería Lukacs

- Colinas de Buda